Si tienes un negocio y quieres asegurarte de que no ocurre nada malo sin que lo sepas o simplemente quieres una mayor protección para tu hogar, lo ideal sería que te hicieras con una de las nuevas cámaras IP.

Actualmente, estas cámaras han sustituido a los obsoletos sistemas de Circuito Cerrado de TV (CCTV) ya que ofrecen más posibilidades a un mejor precio. Sin necesidad de altas, cuotas mensuales, sin cables y sin tener que comprar dispositivos específicos para la grabación de imágenes.

¿Qué es una cámara IP?

Se trata de una cámara que se utiliza para la vigilancia del hogar y nuestro negocio y que usa las redes locales e Internet para mandar las imágenes. Por lo tanto, no es necesario que configures un sistema de vigilancia para ello, no tendrás cuotas ni otros gastos. Y lo más importante, las cámaras IP proporcionan grandes prestaciones.

¿Cómo funciona?

En pocas palabras, podrás ver lo que ocurre en tu hogar o negocio aunque estés a kilómetros de distancia. A diferencia de las cámaras Web que usamos normalmente, las cámaras IP tienen su propio microordenador y software, por lo que no tendremos que instalar nada, simplemente conectarla y empezar a trabajar. Además, podemos acceder a ella a través de cualquier ordenador o dispositivo móvil.

Las grabaciones de seguridad pueden mandarse remotamente a un ordenador, por lo que, aunque haya un robo donde destrocen las cámaras nuestras imágenes van a estar seguras. De igual manera podemos configurarla para que, por ejemplo, cuando detecte movimiento mande un correo electrónico para avisarnos.

Podemos hacer que nuestra cámara IP grabe un número de horas determinadas al día o sólo cuando detecte movimiento, o incluso hacerla girar (si dispone de movimiento robotizado) abarcando un campo de visión de 300 grados horizontales y 120 verticales. Los modelos que disponen de micro nos van a permitir hablar a través de ella. Todo esto, recordamos, incluso aunque estés a medio mundo de distancia.

¿Cuál elijo?

Nuestra elección va a depender de muchos factores, que al final se reducen al uso que le vamos a dar, al lugar donde queramos ponerla (interior o exterior) y a nuestro presupuesto.

Con respecto a los precios, esta tecnología se ha vuelto muy asequible, ya que podemos encontrar cámaras IP desde menos de 60 euros.

Los modelos más caros, fabricados para aguantar la climatología extrema, resistentes al agua y con capacidad de grabación nocturna se pueden disparar fácilmente hasta los 1.000 euros.

En cuanto a los modelos básicos, puedes elegir entre varias marcas, siendo quizás la más conocida Foscam, aunque Satycon y D-Link también son buenas opciones.

La primera de ellas, la Foscam FI8918W, tiene 11 LEDs infrarrojos, ángulo de visión de 60 grados y grabación nocturna hasta 8 metros. Detecta movimientos, nos envía notificaciones al correo e incluye micrófono y altavoz.

Es compatible con los principales navegadores, como Firefox o Chrome, así como con la tecnología Android y muestra imágenes con una resolución máxima de 640×480 píxeles.

Los precios y la disponibilidad pueden ser distintos.

Un ejemplo de cámara de mayor calidad lo tenemos en la Foscam FI9828W, un aparato de exterior que posee 21 LEDs infrarrojos y visión nocturna de hasta 20 metros.

También cuenta con un ángulo ligeramente superior al anterior modelo, de 70 grados y la posibilidad de hacer zoom hasta en tres aumentos.

Tiene igual compatibilidad con una resolución mayor, de H264 960p (1.3 MP). El precio es bastante superior a los modelos básicos, pero sin llegar a ser prohibitivo.

Los precios y la disponibilidad pueden ser distintos.

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